Cada 23 de junio, coincidiendo con la celebración de la verbena de San Juan, se conmemora también el Día del Cordero, una fecha que pone en valor uno de los productos más emblemáticos de nuestra gastronomía y de la cultura alimentaria mediterránea.
Desde ANAFRIC queremos sumarnos a esta celebración recordando el importante papel que el cordero y el cabrito siguen teniendo en nuestras tradiciones culinarias, especialmente en una noche tan señalada como la de San Juan, marcada por reuniones familiares, hogueras y barbacoas al aire libre.

La verbena de San Juan representa el inicio simbólico del verano y, desde hace generaciones, se vive alrededor del fuego. En muchos hogares del arco mediterráneo, ese fuego no solo ha servido para encender hogueras, sino también para cocinar y compartir alimentos en comunidad, con la carne como gran protagonista.
Entre las carnes más apreciadas para esta celebración destacan precisamente el cordero y el cabrito, productos profundamente ligados a la tradición ganadera de nuestro territorio.
Una carne con sabor, versatilidad y valor nutricional
La carne de cordero destaca por su ternura, jugosidad y sabor característico, cualidades que la convierten en una opción muy valorada tanto en la cocina tradicional como en propuestas gastronómicas más actuales.
Además, se trata de una carne con un interesante perfil nutricional, ya que aporta:
✅ Proteínas de alto valor biológico, esenciales para el mantenimiento muscular.
✅ Vitaminas del grupo B, especialmente B12, clave para el sistema nervioso.
✅ Minerales como hierro, zinc y fósforo.
✅ Grasas que, consumidas dentro de una dieta equilibrada, forman parte de una alimentación completa y variada.
Su versatilidad permite disfrutarla en múltiples formatos: chuletas a la brasa, costillas, pinchos, hamburguesas, brochetas o elaboraciones más tradicionales al horno.
El fuego, el solsticio y una tradición milenaria
La relación entre San Juan, el fuego y la carne tiene raíces muy antiguas. Mucho antes de la tradición cristiana, las culturas mediterráneas ya celebraban el solsticio de verano con rituales vinculados al fuego como símbolo de purificación, fertilidad y prosperidad.
Fenicios, griegos, romanos e íberos encendían hogueras para honrar el sol en la noche más corta del año. En estas celebraciones era habitual compartir alimentos cocinados al fuego, especialmente carnes procedentes de rebaños locales, como corderos y cabritos, animales muy presentes en la economía rural mediterránea.
Con el paso de los siglos, estas celebraciones paganas se integraron en la festividad de San Juan, pero mantuvieron elementos esenciales que han llegado hasta nuestros días: el fuego, la comunidad y la comida compartida.
Por ello, cuando hoy encendemos una barbacoa o compartimos una parrillada en la noche de San Juan, también estamos conectando con una tradición ancestral que lleva siglos formando parte de la cultura mediterránea.
Desde ANAFRIC, deseamos a todo el sector y a los consumidores una feliz verbena y animamos a celebrar esta noche especial poniendo en valor productos de calidad, cercanía y tradición como el cordero y el cabrito.












