La crisis del estrecho de Ormuz tensiona el suministro de fertilizantes y refuerza el papel de la bioeconomía circular

El bloqueo del estrecho de Ormuz, derivado del conflicto en Irán, está provocando un importante déficit de fertilizantes nitrogenados, esenciales para la producción agrícola a nivel global. Este punto estratégico concentra aproximadamente un tercio del comercio mundial de estos compuestos, lo que ha generado una creciente preocupación sobre el impacto en la seguridad alimentaria.

Crisis fertilizantes

La situación podría traducirse en una reducción significativa de la producción de alimentos a escala mundial, con especial incidencia en regiones vulnerables como África.

Ante este escenario, el sector veterinario europeo impulsa un cambio estructural hacia sistemas agroalimentarios más resilientes, basados en la bioeconomía circular. Este enfoque propone reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos —ligados a combustibles fósiles— y priorizar el aprovechamiento de nutrientes presentes en residuos orgánicos, como estiércoles, purines y subproductos animales.

Impulso a la recuperación de nutrientes y fertilización orgánica

La valorización de subproductos ganaderos y otros residuos orgánicos se posiciona como una solución estratégica. En España, la aplicación de tecnologías de recuperación de nitrógeno (RENURE) permitiría obtener entre 200.000 y 400.000 toneladas anuales, reduciendo significativamente la dependencia de fertilizantes importados.

Este modelo convierte los residuos en recursos, permitiendo la producción local de fertilizantes orgánicos y biogás, y reforzando la sostenibilidad del sistema agroalimentario dentro del marco de la economía circular.

Ganadería, clave en la sostenibilidad del sistema alimentario

La ganadería adquiere un papel esencial no solo como fuente de proteína, sino también como elemento clave en la fertilización orgánica de los cultivos. La correcta gestión de residuos ganaderos permite transformar un reto ambiental en una oportunidad económica.

Asimismo, los profesionales veterinarios desempeñan un papel fundamental en la seguridad de la cadena alimentaria, garantizando el control de riesgos sanitarios y la bioseguridad en el uso de subproductos animales.

Suelos degradados y necesidad urgente de materia orgánica

El contexto actual se agrava por el estado de los suelos en Europa, donde alrededor del 60% presenta signos de degradación. La reincorporación de materia orgánica, a través de estiércoles y residuos, se posiciona como una de las soluciones más eficaces para restaurar la fertilidad, mejorar la productividad y aumentar la capacidad de captura de carbono.

Hacia sistemas alimentarios más resilientes

La actual crisis evidencia la vulnerabilidad de un modelo dependiente de insumos externos y combustibles fósiles. La transición hacia sistemas descentralizados, apoyados en la producción local de fertilizantes y energías renovables como el hidrógeno verde, se plantea como una vía clave para garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo.

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