Un estudio elaborado por investigadores del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y la Universidad de Zaragoza concluye que el sector del ovino de carne atraviesa un declive estructural que va más allá de la reducción del número de explotaciones y animales.
La investigación analiza la evolución del sector en Aragón entre 2000 y 2022 y señala que, aunque las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) han evitado el colapso de muchas explotaciones, por sí solas no han conseguido revertir la tendencia descendente.

Falta del relevo generacional
Uno de los principales problemas identificados es la falta de relevo generacional. Según el estudio, los ganaderos obtienen unos ingresos competitivos en términos absolutos, pero las largas jornadas de trabajo y las dificultades asociadas al modo de vida hacen que la actividad resulte poco atractiva para las nuevas generaciones.
Los investigadores recuerdan que entre 1996 y 2023 el censo ovino en Aragón se redujo un 46 %, una tendencia que refleja la pérdida progresiva de explotaciones y la dificultad para garantizar la continuidad del sector.
El estudio concluye que, además de mantener el apoyo de la PAC, será necesario impulsar políticas que mejoren la calidad de vida en el medio rural, favorezcan el relevo generacional y refuercen la viabilidad económica de una actividad esencial para la producción de alimentos, la conservación del territorio y la sostenibilidad del medio rural.












