El cambio climático aumenta los costes y obliga a adaptar la ganadería europea a temperaturas cada vez más extremas

Un estudio publicado por la Comisión Europea cifra en 28.300 millones de euros anuales las pérdidas que los fenómenos climáticos provocan actualmente en las explotaciones agrícolas y ganaderas de la UE. La sequía, el estrés térmico, la disponibilidad de agua y el encarecimiento de la alimentación animal sitúan a la ganadería entre las actividades que deberán reforzar su capacidad de adaptación.

El cambio climático ya está teniendo consecuencias económicas directas sobre la agricultura y la ganadería europeas. El aumento de las temperaturas, las sequías, la escasez de agua y los episodios meteorológicos extremos están modificando las condiciones en las que trabajan las explotaciones y aumentando su exposición a nuevos riesgos.

Así lo pone de manifiesto el estudio Study on climate change adaptation in agriculture in the EU, with a focus on water management, elaborado para la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea.

Ganadería y cambio climático

El informe estima que los fenómenos climáticos adversos provocan actualmente pérdidas de alrededor de 28.300 millones de euros anuales en las explotaciones agrícolas y ganaderas de la Unión Europea y advierte de que este impacto económico seguirá aumentando si no se refuerzan las medidas de adaptación.

El estrés térmico, un nuevo reto para las explotaciones ganaderas

Uno de los principales problemas señalados por el estudio es el estrés térmico que sufren los animales durante los periodos de temperaturas elevadas.

La Comisión Europea identifica diferentes medidas de adaptación para las explotaciones ganaderas, entre ellas mejorar la ventilación de las instalaciones, proporcionar zonas de sombra, garantizar una disponibilidad suficiente de agua, adaptar los horarios de alimentación y pastoreo, modificar determinadas estrategias nutricionales o seleccionar animales y razas con una mayor tolerancia al calor.

En el caso concreto del vacuno de leche, el estudio permite cuantificar el impacto: las altas temperaturas pueden reducir entre 1,5 y 2,5 kg diarios la producción de leche por vaca, generando importantes pérdidas económicas durante los episodios de estrés térmico.

Aunque el informe no proporciona una estimación equivalente sobre la reducción del rendimiento del vacuno de carne, sí plantea medidas específicas para el conjunto de la ganadería que ponen de manifiesto la necesidad de preparar las explotaciones para unas condiciones climáticas cada vez más exigentes.

El estudio plantea la necesidad de diversificar las fuentes de alimentación animal y estudiar cultivos con una mayor capacidad de adaptación a condiciones de escasez hídrica

La sequía también repercute en el coste de alimentar al ganado

Uno de los efectos que afecta directamente a las explotaciones ganaderas es la menor disponibilidad de materias primas destinadas a alimentación animal.

Las sequías y la reducción de las precipitaciones repercuten en la producción de forrajes y cultivos destinados a la alimentación del ganado. El estudio señala, por ejemplo, que las menores producciones de maíz provocadas por la sequía en el sur y este de Europa pueden generar incrementos de entre un 10% y un 15% en el precio del ensilado.

Un incremento especialmente significativo para un sector en el que la alimentación constituye uno de los principales costes de producción.

Ante esta situación, el estudio plantea la necesidad de diversificar las fuentes de alimentación animal y estudiar cultivos con una mayor capacidad de adaptación a condiciones de escasez hídrica.

Entre las alternativas analizadas aparece el sorgo, cuyo cultivo en la Unión Europea aumentó un 34% entre 2023 y 2024. En condiciones de precipitaciones limitadas, puede producir un 72,3% más de biomasa fresca y un 43% más de materia seca que el maíz, aunque el propio informe advierte de que su rentabilidad y conveniencia dependen de las condiciones específicas de cada explotación.

Agua, sombra y adaptación de las instalaciones

La disponibilidad de agua constituye otro de los grandes desafíos para la ganadería ante el incremento de las temperaturas y la mayor frecuencia de las sequías.

El informe recomienda aumentar y mejorar los puntos de agua en las zonas de pastoreo, garantizar su disponibilidad durante los episodios de calor y adaptar las instalaciones para reducir el estrés térmico.

Pero estas medidas también requieren inversiones.

La instalación de sistemas de sombreado puede situarse entre 80 y 120 euros por metro cuadrado, mientras que incorporar nuevos puntos de agua en las zonas de pastoreo puede representar alrededor de 1.000 euros por abrevadero. A ello se suman posibles inversiones en ventilación, instalaciones, manejo o alimentación.

El propio estudio considera, sin embargo, que proporcionar sombra al ganado constituye una medida altamente efectiva frente al estrés térmico y puede generar beneficios relacionados con la producción, la fertilidad, la salud y una reducción de la mortalidad animal.

Más de 300 medidas para adaptar la agricultura y la ganadería

El estudio identifica más de 300 prácticas y estrategias de adaptación frente al cambio climático.

En el ámbito ganadero se incluyen actuaciones como la selección de razas con mayor tolerancia térmica, la diversificación de los recursos forrajeros, la creación de reservas de alimento, la adaptación del pastoreo, la mejora de las instalaciones ganaderas y una utilización más eficiente del agua.

El documento advierte además de que muchas de las actuaciones realizadas hasta ahora siguen teniendo un carácter reactivo, destinadas fundamentalmente a responder a los efectos inmediatos de sequías, olas de calor u otros episodios extremos. El reto será avanzar hacia estrategias de adaptación y resiliencia a largo plazo.

Para ANAFRIC, estos datos evidencian la necesidad de que las políticas europeas frente al cambio climático no se limiten a exigir transformaciones al sector ganadero, sino que faciliten los recursos necesarios para que las explotaciones puedan adaptarse

Adaptar la ganadería también significa garantizar su futuro

El estudio calcula, de manera orientativa, que extender las medidas de adaptación al conjunto de la agricultura europea podría requerir inversiones de alrededor de 10.000 millones de euros anuales. Una cifra que debe ponerse en relación con los 28.300 millones de euros que ya se pierden cada año como consecuencia de los fenómenos climáticos.

Para ANAFRIC, estos datos evidencian la necesidad de que las políticas europeas frente al cambio climático no se limiten a exigir transformaciones al sector ganadero, sino que faciliten los recursos necesarios para que las explotaciones puedan adaptarse.

Garantizar el acceso al agua, disponer de alimentos suficientes para los animales, adaptar instalaciones y sistemas de pastoreo, proteger el bienestar animal y mantener la viabilidad económica de las explotaciones serán cuestiones cada vez más importantes.

La adaptación de la ganadería al cambio climático no es únicamente un reto medioambiental. Es también una cuestión de competitividad, seguridad alimentaria, bienestar animal y mantenimiento de la actividad económica y social en el medio rural.

Descargar informe (inglés).

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