La tensión energética y el encarecimiento del combustible comienzan a impactar en la cadena de alimentación animal

El actual contexto geopolítico en Oriente Próximo está empezando a trasladarse a los costes de producción de la cadena agroalimentaria europea. Según ha advertido la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (CESFAC), la escalada del conflicto está generando una creciente volatilidad en los mercados energéticos y un incremento en el precio de los combustibles que ya está teniendo efectos en la logística de materias primas y en la distribución de piensos.

El sector de la alimentación animal es especialmente sensible a estas variaciones, ya que depende en gran medida del transporte para el suministro de materias primas y la distribución de productos terminados. En España, la práctica totalidad del transporte nacional de materias primas destinadas a la alimentación animal y de piensos se realiza por carretera, lo que hace que cualquier incremento en el precio de los carburantes tenga un impacto directo en los costes logísticos.

En los últimos días, el aumento de las tensiones geopolíticas ha provocado un repunte en las cotizaciones del petróleo y, en consecuencia, en el precio del carburante. Esta situación repercute tanto en la importación de materias primas como en la distribución del pienso dentro del territorio nacional.

Tanque petrolero en el estrecho de Ormuz_large

El director general de CESFAC, Jorge de Saja, ha señalado que la industria ya está comenzando a notar los efectos de este escenario:

“La alimentación animal depende de una logística muy intensiva, tanto para la llegada de materias primas como para la distribución del pienso. En el caso del transporte nacional, que se realiza mayoritariamente por carretera, es un sistema muy sensible a las oscilaciones en los precios de los combustibles”.

Además del impacto logístico, el sector está detectando tensiones en el mercado de determinados aditivos estratégicos. Uno de los casos más relevantes es el de la metionina, un aminoácido esencial en la formulación de piensos, cuyo suministro comienza a verse afectado por dificultades logísticas internacionales y por el incremento de los costes energéticos. Estas circunstancias están provocando retiradas de oferta, incrementos de precios y sobrecostes en su abastecimiento.

En España, la práctica totalidad del transporte nacional de materias primas destinadas a la alimentación animal y de piensos se realiza por carretera, lo que hace que cualquier incremento en el precio de los carburantes tenga un impacto directo en los costes logísticos.

Qué implicaciones puede tener para el sector cárnico

Para las empresas del sector ganadero y cárnico, esta situación puede traducirse en un aumento de los costes de producción a corto plazo. El encarecimiento del transporte y de determinados componentes de los piensos puede repercutir en el precio final de la alimentación animal, uno de los principales costes en la producción ganadera.

Aunque el volumen de materias primas destinadas a la alimentación animal que transita por la zona del estrecho de Ormuz es limitado, el principal riesgo en estos momentos se concentra en el encarecimiento de la logística y en la volatilidad de los mercados energéticos internacionales.

Desde el sector también se plantea la necesidad de que las administraciones puedan adoptar medidas temporales para aliviar la presión sobre la cadena agroalimentaria en momentos de elevada volatilidad, como la reducción o eliminación temporal de la carga fiscal sobre carburantes y energía.

Para los socios de ANAFRIC, el seguimiento de estos factores será clave en los próximos meses, ya que la evolución de los costes energéticos y logísticos puede influir directamente en la competitividad del conjunto de la cadena cárnico-ganadera.

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