Madrid impulsa la protección de la trashumancia como patrimonio cultural

La Comunidad de Madrid ha iniciado el procedimiento para declarar la trashumancia como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial, con el objetivo de preservar una práctica ganadera tradicional clave en la historia del sector primario.

Esta iniciativa reconoce el valor histórico, ambiental y social de la trashumancia, un sistema basado en el desplazamiento estacional del ganado entre pastos de invierno y verano que ha contribuido durante siglos al desarrollo económico y a la configuración del territorio.

Trashumancia

Un legado ganadero con siglos de historia

La trashumancia tiene sus raíces en la prehistoria de la Península Ibérica, aunque alcanzó su máximo esplendor durante la Edad Media con la creación del Honrado Concejo de la Mesta en 1273, institución que reguló esta actividad y consolidó su papel en la economía.

En el caso de Madrid, su ubicación estratégica la convirtió en un punto clave en las rutas ganaderas que conectaban el norte y el sur peninsular. De este tránsito nacieron infraestructuras como las cañadas reales, que aún hoy forman parte del patrimonio rural.

El auge de la trashumancia se produjo entre los siglos XVI y XVII, impulsado por el comercio de lana, mientras que su declive comenzó en el siglo XVIII y se acentuó con la industrialización y el progresivo abandono del medio rural.

Una práctica viva con beneficios ambientales

Aunque la trashumancia tradicional de largo recorrido es hoy menos frecuente, en la Comunidad de Madrid se mantienen formas adaptadas como la trasterminancia, especialmente en zonas de montaña como la Sierra de Guadarrama o la Sierra Norte.

Estas prácticas siguen desempeñando un papel relevante en la gestión sostenible del territorio. Entre sus beneficios destacan la prevención de incendios forestales, el mantenimiento de los ecosistemas y la conservación de la biodiversidad.

Además, la trashumancia conserva un importante valor cultural, reflejado en tradiciones, conocimientos transmitidos entre generaciones, gastronomía y elementos patrimoniales como vías pecuarias, abrevaderos o construcciones tradicionales.

Protección y futuro del sector

La apertura del expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural supone un paso importante para garantizar la conservación de esta práctica ganadera y poner en valor su contribución al equilibrio territorial y al desarrollo rural.

Desde ANAFRIC, se valora positivamente este tipo de iniciativas que ayudan a preservar las tradiciones ganaderas, fundamentales para el mantenimiento del sector cárnico, la sostenibilidad del medio rural y la conservación del patrimonio cultural ligado a la producción alimentaria.

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