La producción global de proteínas de origen animal mantendrá una senda de crecimiento en 2026, aunque a un ritmo más moderado, según el último informe de RaboResearch, la división de análisis del banco especializado Rabobank. El estudio dibuja un escenario de evolución desigual entre especies, marcado por un mayor dinamismo de la avicultura y la acuicultura, frente a una contracción prevista en el porcino y el vacuno.
De cumplirse estas previsiones, la producción conjunta de las principales especies terrestres experimentaría su primera caída en seis años, reflejando un cambio de ciclo en el mercado global de proteínas animales.

El informe atribuye esta desaceleración a una combinación de factores cíclicos y estructurales. Entre ellos destacan los ajustes en los mercados ganaderos de Norteamérica y Brasil, así como el proceso de reequilibrio del sector porcino en China. A ello se suma un contexto industrial especialmente exigente, caracterizado por costes elevados, márgenes ajustados y una creciente volatilidad derivada de las políticas comerciales, los aranceles y las tensiones proteccionistas, junto al impacto recurrente de enfermedades animales como la peste porcina africana o la gripe aviar.
RaboResearch advierte también de un cambio en el comportamiento del consumidor, cada vez más sensible al precio y dispuesto a modificar sus elecciones alimentarias en función del coste relativo de las distintas proteínas. En paralelo, el informe apunta a que el aumento del uso de medicamentos como los agonistas GLP-1 podría influir en los patrones de consumo, con efectos desiguales según la categoría de proteína animal.
Pese a este entorno de incertidumbre, el comercio internacional ha mostrado una notable capacidad de adaptación. Según el análisis, los flujos comerciales se han mantenido gracias, en parte, al adelanto estratégico de envíos en mercados clave. No obstante, Rabobank prevé que los desequilibrios entre oferta y demanda persistan en 2026, condicionados por un contexto geopolítico complejo y por la evolución de las políticas comerciales a escala global.
El ámbito sanitario seguirá siendo un factor crítico para el sector. A las enfermedades ya presentes se suman nuevas amenazas emergentes, como el gusano barrenador americano o la lengua azul, que obligan a reforzar las estrategias de bioseguridad y a incorporar nuevas herramientas de gestión, cuya implantación sigue presentando importantes retos.
En este escenario, la sostenibilidad y la tecnología se consolidan como palancas clave para mejorar la eficiencia y la gestión del riesgo. El informe destaca el potencial de la inteligencia artificial para reforzar la trazabilidad y la transparencia de las cadenas de suministro, aunque advierte de que los niveles de inversión en innovación continúan siendo insuficientes.
Desde el punto de vista regional, RaboResearch anticipa descensos en la producción de vacuno en Norteamérica y una contracción del porcino en China. En Europa, el crecimiento del porcino se moderará, mientras que la avicultura podría iniciar una recuperación, a pesar de los persistentes riesgos sanitarios. Brasil, por su parte, se perfila nuevamente como uno de los grandes motores del comercio internacional, con previsiones de nuevos récords exportadores.
Según concluye el informe, el sector afronta 2026 con la necesidad de avanzar en procesos de diversificación, consolidación e integración tecnológica para responder a un mercado cada vez más volátil y a consumidores más informados y exigentes.













